¿Contenidos educativos en soporte digital? o ¿soñamos el futuro…?

Gaspar Ferrer

Gaspar Ferrer, Director del Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación. Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón

En los nuevos entornos, el profesor tendrá una importancia extrema: deberá velar por las interacciones personales y grupales, mucho más que en la exposición magistral. Esto supondrá la ruptura de estructuras físicas y organizativas.

Los contenidos educativos no son un problema nuevo como consecuencia de la Escuela 2.0. Hace veinte años que se viene trabajando en la producción de los mismos, con diferentes tendencias y suertes. En este tiempo hemos visto evolucionar las tecnologías, y con ellas, las posibilidades de creación de los contenidos asociados a su uso en las aulas y en la educación no formal.

«Actualmente, ya disponemos de completos editores con los que crear nuestro propio contenido dinámico y acompañarlo de baterías de recursos propios o ajenos»

Hemos estado asistiendo a la creación de recursos en los que ha primado el contenido casi cerrado. Las secuencias de las actividades estaban establecidas a priori y las características de las tareas eran siempre las mismas: elección múltiple, asociación, rellenar huecos, etc. Actualmente, ya disponemos de completos editores con los que crear nuestro propio contenido dinámico y acompañarlo de baterías de recursos propios o ajenos. Prácticamente podemos fabricar nuestros libros de texto. Y para hacer posible esta potencial personalización de los recursos, disponemos de una gran colección de los mismos en AGREGA; que precisamente se llama así, por la posibilidad que ofrece de agregar elementos a nuestro gusto.

El siguiente elemento imprescindible en este camino son los organizadores de todos esos contenidos, como EVEA (Entornos Virtuales de Enseñanza Aprendizaje), LMS (Learning Managemant System) o simplemente Plataformas. Su finalidad es la de organizar, asignar recursos a nuestros alumnos/as, por grupos o individualmente, para hacer un seguimiento de sus tareas y progresos. El siguiente paso es crear los medios que nos permitan ofrecer a nuestros alumnos entornos de trabajo en los que se puedan desenvolver como ya lo hacen con la tecnología. Para que su implicación sea mayor, tenemos que empezar a pensar más en proyectos interdisciplinares. Colaborando entre ellos y con retos más parecidos a los que la realidad nos presenta cada día. Y, además, que el resultado de ese esfuerzo sea la publicación de un artículo en Wikipedia, en la revista del aula, el Blog de la materia, su propio portfolio (queda mucho por decir en esto)…

«Ojalá la Red nos permita pronto poder llegar a casa y seguir usando el mismo espacio virtual que usábamos en clase»

En el fondo, estos siguen siendo los mismos restos pedagógicos de hace años, pero en distinto medio. Para alcanzarlos tenemos que cambiar nuestro papel de profesor que explica y examina, por el del organizador y dinamizador de los trabajos de producción de sus propios contenidos. Y eso nos lo permiten las dinámicas de trabajo en el aula que conocemos, y no practicamos, y algunos de estos servicios; pero podremos ir algo más allá. Ojalá la Red nos permita pronto poder llegar a casa y seguir usando el mismo espacio virtual que usábamos en clase, con los documentos dónde los dejamos hace un rato. Tanto si son del tipo que hasta ahora conocemos como contenidos digitales (que no hay que desechar), como si son en proyectos o juegos con simuladores, en los que entrenar nuestra habilidad en alguna tarea.

Pero aún se puede ser más ambicioso. La inteligencia artificial nos va a permitir que el grupo clase, con el profesor incluido, crezca y evolucione en cualquier materia; porque tendrá en cuenta las respuestas que hayamos ido dando al sistema. El entorno de trabajo aprenderá con nosotros, nos conocerá cada vez mejor y cuando necesitemos un refuerzo, nos devolverá a la parte que no tenemos bien asimilada.

En este momento puede alguien pensar que hemos dejado sin sentido la figura del docente. Nada más lejos de la realidad. Aquí es donde de verdad el profesor tendrá una importancia extrema; porque tendrá que interactuar, más aún, con sus alumnos como personas individuales, con sus necesidades concretas en cada proyecto y velar por las interacciones personales y grupales, mucho más que en la exposición magistral. Entiendo perfectamente que eso supone romper muchas estructuras físicas y organizativas en los centros, pero tenemos ejemplos que nos demuestran que los resultados son buenos. Y sabemos que los caminos hay que empezar a andarlos para poder llegar a las metas. ¿Nos vemos allí en unos años?

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