Antonio Pérez Sanz, Director del Instituto de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación: «Las TIC ya están en el aula: ahora sólo queda usarlas de forma gradual»

Antonio Pérez

Paulatinamente, la Escuela 2.0 empieza a ser un hecho en las Comunidades Autónomas adscritas al proyecto. Miniportátiles, proyectores, carros de recarga, conexión a Internet… Para explotar el potencial que ofrecen las nuevas aulas digitales, la formación se revela como un elemento clave.

—¿Cómo marcha el proyecto Escuela 2.0?

«La tecnología debe entrar en la escuela desde las edades más tempranas hasta Bachillerato o FP. Hemos pensado en el último ciclo de Primaria porque con menos de 10 años tienen dificultad para responsabilizarse de los equipos»

—En estos seis meses ha dejado de ser un proyecto para ser un programa: actualmente están participando 14 Comunidades Autónomas (falta Madrid, Valencia y Murcia), aunque esperamos que en el curso 2010 participen todas. Hemos creado centros piloto en cada una de las comunidades, que ya están funcionando. En este momento las comunidades están en fase de resolución de los concursos públicos de adjudicación de los miniportátiles y están dotando a las aulas de la tecnología del aula digital: pizarras digitales, carros de alimentación para los ordenadores, portátiles para el profesorado, proyectores… y aumentando la conectividad de las aulas. En febrero, llegaremos a más de un 80% en cuanto a dotación tecnológica y en abril alcanzaremos el 100% de las comunidades que están participando.

—¿Por qué empezar por Quinto de Primaria?

—La tecnología tiene que entrar en la escuela desde las edades más tempranas hasta el Bachillerato y la FP. Como no queríamos que fuera sólo de una etapa, pensamos en empezar por el último ciclo de Primaria: creemos que los alumnos con menos de 10 años tienen más dificultades para responsabilizarse del equipo y del material. Pensamos que la vida de estos miniportátiles será de cuatro años, por lo tanto podrán usarlos hasta Segundo de Secundaria.

Soportes y contenidos para la escuela

«El libro de texto va convivir con la Escuela 2.0 durante muchos años pero hay que ir pensando en nuevos soportes, contenidos y recursos, que vinculados o no a los libros, sean también un material que las editoriales aportan a la Escuela 2.0. Hemos establecido contactos con la Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto en los que hemos formalizado por donde empezar: por la creación en esta primera fase de libros digitales y materiales para las asignaturas instrumentales: matemáticas y lengua»

—¿Cuál está siendo la actitud de los profesores?

—La dotación de la Escuela 2.0 tiene la ventaja de que no exige desde el primer momento la utilización del 100% del potencial que las TIC llevan al aula. El profesor puede empezar utilizando la pizarra digital, que ya de por sí es un recurso didáctico de primera magnitud. Luego descubrirá que si usa la PDI combinada con los portátiles de los alumnos obtendrá una manera de enseñar sustancialmente distinta de la que estaba desarrollando hasta ahora. De todas formas, no estamos encontrado excesivas resistencias. Los profesores se dan cuenta de que están arropados por el equipamiento tecnológico, el plan de formación, los asesores, la asistencia técnica, los recursos digitales normalizados y ajustados al currículum… Y es que, en esta primera fase, no pretendemos que el docente elabore sus propios materiales: les brindamos recursos digitales para que ellos elijan y los adapten a sus necesidades. Además, lo acompañamos de una oferta intensiva de cursos on line a través del Ministerio y de cursos presenciales en cada CC AA.

—Las TIC están revolucionando las aulas y parece el momento de cambiar la metodología. ¿No es eso empezar la casa por el tejado?

—Bueno, eso es una práctica que en arquitectura viene desarrollándose desde hace un tiempo, como en las Torres de Colón, por ejemplo. Podríamos haber optado por una fase inicial gradual de formación del profesorado, búsqueda de recursos digitales y, finalmente, equipamiento. Pero yo creo que no, que las tecnologías deben entrar en las aulas igual que han entrado en los domicilios: ahí nadie se ha planteado que primero se forma a los padres sobre qué es un ordenador y luego se compra. Una vez dentro de casa es cuando se plantea la necesidad de dominar y utilizar esa tecnología. Además, yo creo que con esa formación previa que ya tenía el profesorado no es ninguna apuesta arriesgada introducir las TIC en el aula: alguno será reticente pero, con que lo utilicen al 20 ó 30%, ya es un cambio metodológico y de contenidos radical. Se lo estamos ofreciendo en el ambiente y en el espacio físico y temporal donde él desarrolla su trabajo: no va a necesitar media hora para poner en marcha todos los aparatos, ni para desplazar a los alumnos a otra aula. Ya tiene las herramientas, ahora sólo hace falta utilizarlas.

—¿Con qué contenidos y recursos digitales cuenta actualmente el profesorado?

«En esta primera fase no pretendemos que el profesor elabore sus propios materiales: les brindamos contenidos y los acompañamos de recursos on line y cursos presenciales»

—No partimos de cero: en los últimos cuatro años, el Ministerio y las CC AA han desarrollado muchos recursos digitales en el contexto del proyecto Agrega, un repositorio de cientos de miles de contenidos, desde los más simples como fotografías, fragmentos de vídeo, etcétera, que el profesor puede descargarse, hasta objetos de aprendizaje de nivel 2 en los que se aborda una unidad didáctica con material multimedia interactivo que el alumno tiene que responder con autoevaluaciones, con un mapa para poder deambular por la aplicación… Se trata de aplicaciones ya hechas, cerradas, que el profesor puede utilizar on line o descargarlas y utilizarlas como un libro de texto digital. También hay recursos de nivel 3: bloques de contenidos integrados en la normativa curricular de nuestro país.

—Y entre todo este material, ¿el profesor sabe por donde empezar a buscar?

—Existe un plan de formación consensuado con todas las Comunidades Autónomas para los profesores que se incorporan a la Escuela 2.0. Consta de una primera fase presencial en la que se forman en los recursos tecnológicos que va a tener en el aula: pizarra digital, red virtual, ordenadores… Y también formación en recursos: cuáles hay, cómo utilizarlos, etcétera. Y en la metodología: cómo se gestiona una clase en la que el papel del profesor y el del alumno cambia: el alumno se torna más protagonista y el profesor pasa a ser un coordinador de la gestión de los conocimientos. También tenemos una completa oferta de formación de recursos on line para los profesores que quieran profundizar más en las herramientas tecnológicas.

—¿A estos cursos pueden acceder todos los profesores, independientemente de que trabajen en centros públicos o privados?

«Existe un plan de formación consensuado con todas las CC AA para los profesores que se incorporan a la Escuela 2.0»

—Sí, pueden hacerlo todos los profesores del estado español que acrediten serlo. El año pasado participaron más de 14.000 docentes de toda España y nuestra formación on line alcanza a más de 25.000 cada año. Además, los materiales formativos de esos cursos están a disposición en Internet para cualquiera que se los quiera descargar y utilizar.

—¿Qué opina de las declaraciones de la Comunidad Valenciana sobre el impacto que los miniportátiles pueden tener en la salud visual?

—Creo que se han sacado un poco de quicio los comentarios de la Asociación Oftalmológica del Mediterráneo, que seguro que están más matizadas. Hoy en día, los jóvenes disponen de dispositivos tecnológicos como videoconsolas o teléfonos móviles y nadie se ha planteado que su uso les vaya a ocasionar problemas de miopía. Podríamos apostar por ordenadores de 17 ó 19 pulgadas pero torturar a un niño a llevar en su mochila un ordenador que pesa 3 ó 4 kilos tampoco creemos que sea lo mejor para su columna vertebral.

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