Encuesta: Uso de las PDI’s en los centros españoles

Uso de las PDI's en los centros españoles

Tecnología y Educación ha realizado la primera encuesta sobre el uso que se hace de las PDIs en los centros educativos en España. El resultado ofrece datos curiosos e, incluso, contradictorios que indican que esta tecnología hace más participativas las clases y aumenta el nivel de atención, aunque todavía le queda un largo camino por recorrer.

El sistema educativo español se encuentra en plena transición hacia una nueva era digital en la que muchos son los actores implicados. Una de las herramientas protagonistas de este cambio es la Pizarra Digital Interactiva (PDI) y, por eso, desde Tecnología y Educación nos interesa conocer cómo se trabaja en los centros donde ya se encuentra instalada. Para ello, antes de verano elaboramos una encuesta con 20 preguntas que hicimos llegar a través de correo electrónico a más de 25.000 centros de toda España. A su vez, contactamos con las Consejerías de Educación de todas las Comunidades Autónomas y solicitamos su ayuda en la distribución del cuestionario a sus bases de datos de colegios públicos y concertados.

Alrededor de un 97% de los usuarios cree que las pizarras digitales interactivas son positivas porque consiguen niveles de atención muy altos

Un total de 500 colegios que emplean PDI en sus clases han contestado, entre otras, a preguntas como: ¿Desde cuándo las utilizan?, ¿cómo las usan?, ¿cuántas existen instaladas ahora mismo en cada centro?, ¿los docentes creen que son mejores que las pizarras de tiza tradicionales? Diversas han sido las respuestas que nos ayudan a configurar la radiografía actual de una de las cuestiones más relevantes para la escuela del futuro.

El principio del camino

La pregunta obligada para comenzar es el año de adquisición de la primera PDI. Y la respuesta nos conduce a 2007, momento en que el cambio comienza a hacerse patente y en el que un 27% de los centros participantes empezaron a utilizarla.

Mientras el 29% lo hizo a lo largo de 2008, tan sólo un 1% apostaba por esta tecnología antes de 2005. El empujón que se ha producido en los últimos dos años ha propiciado que, actualmente, casi la mitad de los centros (45%) cuenten con, al menos, una pizarra digital y hasta un 40% trabaje hasta con cinco pizarras repartidas por toda la escuela. Sin embargo, entre las diferentes tipologías de PDIs existentes en el mercado, la mayoría (62%) elige un sistema fijo y unido a un encerado, en contraposición con los portátiles que pueden cambiarse de una clase a otra y que no requieren de una pizarra concreta para funcionar (22%).

Las marcas más utilizadas

A la hora de poner nombre a las PDIs que más se emplean en las aulas, dos son las marcas que copan prácticamente este mercado: Smart (40%) y eBeam®, que se encuentra en alrededor del 28% de los colegios que han participado en el cuestionario.

¿Quién elige la PDI?

Una de las cuestiones que más controversia ha suscitado ha sido la de la responsabilidad a la hora de escoger la pizarra idónea para el centro. Cuando la adquisición es a través de distribuidores, son los responsables de TIC del centro los encargados de elegir la marca adecuada (35%), aunque en algunas ocasiones también es el director quién toma la decisión (14%). Lo más llamativo es que hasta un 23% de los centros que recibe una pizarra lo hace a través de las consejerías y, en estos casos, no pueden decidir el modelo o la marca que más se adecúa a sus clases. Este dato cobra especial relevancia cuando preguntamos a los docentes si han participado en la decisión y, sobre todo, si les habría gustado participar. Dado que son los profesores quienes trabajan diariamente con estas herramientas en sus clases, son ellos los que necesitan conocer a fondo sus prestaciones y modo de uso. Por ello, una inmensa mayoría (84%) no duda en reconocer que le habría gustado participar en la decisión de la compra o, por lo menos, haber tenido la opción de elegir entre diferentes modelos cuando es la Consejería quien envía la pizarra.

Les sigue, aunque ya con una diferencia considerable, la firma Promethean (10%), y cierra la lista Claus (4%). No todos los centros optan por una sola marca, sino que en determinadas ocasiones reúnen diferentes modelos de PDI de diversos fabricantes. Cuando eso ocurre, la mayoría se sigue decantando por utilizar diariamente las dos marcas de referencia (Smart y eBeam®), que mantienen unas cifras en torno al 43% y 26%, respectivamente.

A una distancia considerable se sitúan otras marcas como Promethean (10%), Interwrite (6%), Mimio (3%) o Teamboard (3%), mientras que la lista la sigue cerrando Claus, con tan sólo un 1% de presencia en los centros. Entre las diferentes vías que existen para adquirir una PDI, casi la mitad de los centros que han respondido a la encuesta (40%) han optado por hacerse con una pizarra o varias mediante compra directa, a través de un distribuidor de la marca elegida.

Por otra parte, un 29% del total ha sido donado por las Consejerías de Educación, y apenas el 19% ha llegado como regalo por parte de una editorial. Entre los que sólo disponen de una PDI en el centro, las cifras son muy significativas y marcan la tendencia respecto a la primacía de algunas marcas. Así, eBeam® ocupa el primer puesto en cuanto a compra directa a través de distribuidores (42%), seguida de cerca por Smart (35%). Sin embargo, las distancias son mucho más marcadas cuando se trata de un regalo por parte de alguna editorial, que parecen decantarse por eBeam® (63%), seguida de Smart con un 15%, Mimio (11%) e Interwrite (7%). Asimismo, las cifras se invierten y Smart consigue una abrumadora mayoría en aquellos colegios donde la PDI se ha instalado gracias a las dotaciones de las Consejerías (67%), un campo en el que eBeam® sólo ostenta el 4%. Respecto al resto de compañías, Interwrite y Promethean son, también, dos de las elegidas por las Consejerías, con un 15% y un 13%, respectivamente.

Formación, software y dificultades

Un aspecto vital una vez que llega la PDI al centro es recibir la formación adecuada para sacarle el máximo partido en clase. A este respecto, los profesores no parecen albergar dudas y hasta un 54% considera que ha recibido formación acorde con sus necesidades, mientras que un 30% no se muestra satisfecho y la considera insuficiente.

Alrededor del 52% de los encuestados asegura que tiene la formación apropiada, independientemente de si emplean Smart, eBeam®, Promethean o Teamboard, siendo Interwrite la que saca peores notas y hasta un 44% le concede un insuficiente.

Pero, ¿quién se encarga de formar a los docentes? Esta función corre a cargo del centro de formación al profesorado (36%) y en otras el propio fabricante o distribuidor (22%). Así, en el caso de eBeam®, la formación es impartida por los propios distribuidores (37%), mientras que el centro de formación es el elegido por los usuarios de Promethean (41%), Smart (46%), Teamboard (43%) e Interwrite (62%).

Uso de la PDI

A pesar de que los centros que han participado en la encuesta cuentan con una o varias PDIs, no todos los docentes se decantan por utilizarlas en sus clases. La encuesta corrobora un uso creciente, pero todavía minoritario, en el sector educativo español. Apenas un 5% de profesores en cada colegio trabaja con estas herramientas para impartir sus asignaturas, siendo Primaria el nivel donde más aceptación tiene hasta la fecha (36%), aunque seguido de cerca por Bachillerato (21%) y Secundaria (16%). Por asignaturas, los profesores se sienten más cómodos empleándola para explicar contenidos de tecnología (32%), sociales (15%) o ciencias (13%), aunque se utiliza en un importante porcentaje para otras áreas (19%).

A la hora de poner nombre a las pizarras digitales que más se emplean en educación, dos son las marcas que copan prácticamente este mercado: Smart (40%) y eBeam® (28%)

Otra de las grandes ventajas del uso de estas herramientas es que, además de dar rienda suelta a la imaginación de educadores y alumnos para crear sus propios contenidos y ejercicios, se pueden utilizar de diferentes formas. Sin embargo, lo más habitual es que la mitad de los participantes (48%) emplee el propio software de la pizarra para aprovechar al máximo sus prestaciones y, en segundo lugar, para presentaciones y exposiciones (23%). Un porcentaje bastante inferior la utiliza para anotaciones (18%) y apenas un 4% del profesorado únicamente a modo de ratón.

Una vez vistos sus usos más habituales, nos fijamos en los inconvenientes reales que encuentran los profesores cuando se ponen frente a estas avanzadas pizarras.

Parece que, independientemente de la marca o el modelo, lo más importante es la falta de sincronización entre los contenidos curriculares y el material disponible para usar con la pizarra digital (26%), seguido por la cantidad de sombras y reflejos que se proyectan (21%). Este último aspecto no está vinculado directamente a la pizarra ya que se debe al proyector, y se puede paliar con el uso de dispositivos de corto alcance o ultracortos. Otro aspecto que consideran desfavorable es la falta de dominio del software (17%). En lo que parece no haber diferencia de opiniones es en el mejor uso de las PDIs, puesto que casi la mitad de los usuarios que han participado señalan que la manera de sacar el máximo rendimiento a estos equipos es tanto con un uso táctil como con un lapicero electrónico (45%).

¿La pizarra del futuro?

La cuestión en la que ha existido más unanimidad es la relativa a si los docentes notan mayor atención por parte de sus alumnos cuando explican las lecciones con la PDI. Hasta un 97% ha percibido el cambio respecto a métodos tradicionales y se encuentra mucho más satisfecho con la interactividad y la participación.

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