Los primeros días con la «pizarra bigital»

Colegio Las Naciones

Son las tres de la tarde y los niños de Primer curso del 2º ciclo de Educación Infantil del colegio Las Naciones juegan en el jardín del centro después de la siesta. De repente, todos se arremolinan excitados en torno a su profesora. «Chicos, ¿quién os he dicho que vendría esta tarde a vernos?», pregunta Isabel Mayor, la tutora. Bajo su gorro de lana calado hasta los ojos, Jairo, de 3 años y medio, exclama: «¡Los turistas!».

Los aludidos se ríen de buena gana mientras Los Tigres (en el colegio Las Naciones cada curso de Infantil tiene nombre de animal: Leones, Tigres, Elefantes, Linces…) nos miran con los ojos brillantes y una sonrisa en los labios. «¿Y por qué han venido a vernos los periodistas?», continúa Isabel. «Para ver la pizarra bigital», dice Gael al final de la fila que se ha formado y que ya camina a buen paso hacia la clase.

El Grupo de Gael, Jairo y el resto de sus compañeros (20 en total) tiene la suerte de ser de los primeros en probar la pizarra digital interactiva eBeam® que el centro adquirió a finales del año pasado. «Para nosotros es muy importante que la pizarra se pueda desplazar de un aula a otra porque a estos niños tan pequeños no los puedes estar trasladando todas las semanas al aula de informática», comenta Lucía García, la culpable de que este centro privado laico madrileño esté disfrutando de las bondades que ofrece la tecnología para la educación.

Lucía es profesora de inglés de Primaria y la responsable de Tecnología del colegio. «A mí siempre me ha gustado la tecnología, así que por mi cuenta he ido logrando pequeñas cosas en cuanto a infraestructura. Primero fue el aula de informática, luego la compra de algunos portátiles para profesores y alumnos. Y ahora la pizarra digital». Además, es la madre de Sara, uno de los Tigres que ya se arremolinan alrededor de la PDI que Isabel está calibrando con el lápiz electrónico.

Después de los aplausos que dan por concluida la operación, Tomás rompe el hielo y se afana en construir la casa de los ratones con figuras geométricas que le va pidiendo uno de los juegos del programa Kidsmart. «Ahora dame un rectángulo», dice la voz. Con gran habilidad, Tomy arrastra la figura con el lápiz hasta el lugar adecuado. «¡Bien!», dice Isabel: «Ahora tú Rocío».

A medida que transcurre la clase, los alumnos se acercan peligrosamente a la pizarra. «Chicos, no os pongáis tan cerca que os la vais a comer… Es que tenemos un vicio», dice Isabel Mayor, tutora de Los Tigres

Inés, Sofía, Rodrigo, Daniel, Pauline, Alina, Celia… Los alumnos van pasando por la pizarra en sucesivos juegos que siguen sin pestañear: «Chicos, no os acerquéis tanto a la pizarra que os la vais a comer… Es que tenemos un vicio», dice Isabel gesticulando divertida. Ahora Jairo le pone gominolas a una galleta que después arrastrará con el puntero hasta un burrito muy hambriento. «¡Bieeen, yuhu…!», dice pegando un salto al terminar.

Isabel anuncia que la clase con pizarra digital está a punto de acabar. «A esta edad no puedes hacer sesiones largas porque se empiezan a cansar… Aunque la verdad es que están tan emocionados que seguirían mucho más rato», afirma. Es hora de merendar y los cuatro encargados del día salen de la clase rumbo a la cocina. Ya sentados ordenadamente en sus sillas, los chavales devoran el zumo de piña y los bocadillos de queso. Gael no quita ojo a los turistas que les han visitado y no continúa con su merienda hasta que se acerca y dice: «¿Has visto? ¿Has visto qué chula es mi pizarra bigital?».

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