Pere Marqués Graells, profesor titular de Tec. Educativa del Dpto. de Pedagogía Aplicada – Universidad Autónoma de Barcelona

006pere_01

Identificar los mejores usos de las TIC en las aulas 2.0 e incrementar el nivel educativo de los alumnos son dos de los objetivos del Grupo de Investigación “Didáctica y Multimedia” (DIM-UAB). Una iniciativa audaz que cumple una década de funcionamiento.

—¿Qué momento vivimos en cuanto a la aplicación de las nuevas tecnologías a losmétodos pedagógicos?

“Tenemos que lograr que el alumno sepa sintetizar, exponer en público sus ideas y desarrollar una lectura crítica de los textos”

—Atravesamos un momento esperanzador. Por una parte, la Administración se ha dado cuenta de que es imposible obviar la integración de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación en las aulas y, por otro, los profesores empezamos a tener claro cómo usar esas tecnologías para sacarle elmáximo partido.

—¿Corremos el riesgo de no armonizar la innovacióntecnológica y los valoreshumanos con tanta tecnología?

—Para nada, por una sencilla razón: en España existe un 10-20%delprofesorado que ha aprendido a sacarle el máximo partido a las infinitas posibilidades que ofrece, por ejemplo, una PDI. Pero es que el 80% restante, a pesar de ser unos excelentes profesores enmuchos casos, sigue siendo reacio a acoger las nuevas tecnologías ensus clases.Aúnexiste una oposición bastante fuerte por una parte importante del profesorado. En todo caso, la tecnología no servirá de nada si no se acompañadeunadecuadodesarrollo de contenidos y aplicaciones que la convierta en un aliado del profesor.

—Según los primeros resultados de la investigación AULATICE, ¿Qué efectos está teniendo el uso de las TIC en las aulas?

—Son muy positivos, aunque habría que introducir un matiz en cuanto a los resultados académicos. A partir de un seguimiento de 2 ó 3 años a profesores que venían aplicando las TIC con una serie de buenas prácticas, los resultados demuestran que los alumnos son más participativos y que las clases les resultan más estimulantes: mejoran su creatividad, la comprensión de los contenidos, el concepto de diversidad, la realización de actividades en grupo o la soltura al expresarse. Todo ello, al tiempo que mejoraba la autoestima de los docentes. La paradoja es que todo esto no se ha correspondido de momento con unamejora de los resultados académicos. Los exámenes evalúan fundamentalmente la capacidad de memorizar del alumno y ahí no hemos visto que el uso de nuevas tecnologíasmejore sus resultados.

—¿Qué líneas de trabajo tienen abiertas actualmente?

—Trabajamos en dos vertientes: la primera, identificar losmejores usos de las TIC en las aulas 2.0. Se trata de una experiencia pionera iniciada hace un año y en la que nos queda aúnmucho por hacer. La otra es la lucha contra el fracaso escolar. Creemos que “ludificando” los exámenes y aplicando adecuadamente las nuevas tecnologías podemos reducir hasta un 30%las cifras de fracaso escolar al terminar la Educación Secundaria Obligatoria.

—Las autoridades han apostado fuerte por la Escuela 2.0. ¿Estamos en el camino correcto?

“La tecnología no servirá de nada si no se acompaña de un adecuado desarrollo de contenidos y aplicaciones que la convierta en un aliado del profesor”

—Existe una apuesta valiente, decidida e imprescindible. Las instituciones educativas españolas siguen por debajo de la media de la OCDE en materia de recursos tecnológicos y formación del profesorado. Otra cuestión es si ese impulsoinstitucionalpodría sermás rápido o si la formación es lamás adecuada, pero la apuesta existe y es audaz.

—¿Existe una oferta formativa adecuada para el profesor?

—Las administraciones están poniendo en marcha muchos cursos formativos para elprofesorado; síque se estádando ese apoyo. Otra cosa es el enfoque de esos cursos, que a veces inciden demasiado en la tecnología y no tanto en la didáctica. Lo que el profesor necesita es que las TIC le ayuden en el desarrollo de su trabajo y por eso hay que enseñarle a diseñar y aplicar herramientas y utilidades mucho más prácticas en sus clases, para lo cual es muy importante la formación presencial.

—¿Se están infrautilizando las posibilidades de tecnologías como las PDI al diseñar los contenidos curriculares?

—Las pizarras digitales interactivas ofrecen unas posibilidades enormes y, en ese sentido, nos queda aún mucho trabajo por hacer. Aunque ya contamos con infinidad de recursos para las pizarras y aceptando que hay que seguir trabajando en el desarrollo de nuevos materiales, no podemos olvidar que los que tienen que ir creando esos materiales son los propios alumnos. Si lo enfocamos comoalgoenloque sóloparticipen los docentes, estaremos perpetuando el modelo educativo tradicional.De lo que se trata es de organizar a los alumnos para que busquen y diseñenmateriales, los organicen y losmuestren al resto de la clase en la PDI, haciendo partícipes a sus compañeros. Ese es el objetivo.

—¿Existe algúnmensaje para vencer la resistencia de algunos profesores respecto a las nuevas tecnologías en las aulas?

—Respecto a las instituciones, creo que los profesores no son tontos, pero a veces les abrumamos con tanta tecnología. Empecemos por cosasmás sencillas, pormodelos prácticos y fáciles de usar.A los docentes les recordaría que nuestro objetivo es formar a los chicos y que, vistas las cifras, tenemosmotivos sobrados para hacer las cosas de otromodo. Basta con acercarse a las TIC a través de aplicaciones sencillas, mostrando a sus alumnos materiales entretenidos y útiles y acoplando los métodos tradicionales de enseñanza a los nuevos modelos. Un 30% de fracaso escolar es una cifra que no podemos permitirnos.

Comentarios cerrados.

Diseñado por www.2creations.com